Capítulo cincuenta y uno : Confrontación.
Jamás en mi vida me había sentido tan incómoda como ese momento, y ni siquiera entendía porqué, Aaron adoraba a Gäel y le gustaba cargarlo, de alguna forma le recordaba a cuando hacía lo mismo con su hermanito a quién no podía ver seguido por la distancia y el haberme conocido faltando poco para el parto lo hizo más cercano, pero esto no le causó gracia en lo absoluto a David quién desde antes sentía celos, quizás el ver al pelirrojo sosteniendo al bebé revivió esos sentimientos negativos en el