Capitulo dieciocho: El que tiene miedo a morir que no nazca.
Recuerdo que de adolescente decía que jamás lloraría frente a los demás porque era vergonzoso y luego con diecinueve años me encontraba frente a David y el doctor viendo el monitor, el único medio en dónde temporalmente podría analizar cada avance de mi embarazo.
Escuchar los latidos de su corazón era un sonido que me brindaba tanta paz que no veía la hora de poder tenerlo entre mis brazos, mi peor error acabó siendo lo mejor en la vida.
Y de pronto ya no tenía miedo o pensaba en que no sería