Mundo ficciónIniciar sesiónElisa le había insistido a Emanuel que se vistieran, ya que estaban desnudos sobre el estrecho mueble y él le había puesto cara de cachorro herido, pero Elisa lo señaló con el dedo índice.
—Alguien puede entrar en cualquier momento —le dijo y él se encogió de hombros.
—¿Quién dice que no me puedo coger a mi esposa en mi oficina? —Elisa comenzó a vestirse bajo la atenta mirada de







