Mundo de ficçãoIniciar sessãoLos hermanos Alcántara se habían retirado cerca de las cuatro de la tarde con la promesa de volver el siguiente domingo. Emanuel se había encerrado en el cuarto del gimnasio y llevaba varias horas allí.
—¿Cómo es que no se cansa? —se preguntó Elisa en voz alta. Estaba sentada en el sillón de la habitación terminando los diseños.
Había decido utilizar la misma tipografía que tení







