Mundo ficciónIniciar sesión. No obstante, se acercó a la bolsa. El sujeto empezó a lanzar patadas desesperadamente, al tiempo que gritaba: “¡Aléjate, gato feo! Fifí, Fofo, ¡ayúdenme!”. Los perros seguían tan concentrados en su manjar que hicieron oídos sordos a sus súplicas. Gato solo se inclinó un poco para esquivar las patadas, porque el hombre tiraba a matar, pero su temor evitaba que diera en el blanco. Por eso, al gatito le fue







