Mundo ficciónIniciar sesiónLas pistas del presunto culpable pusieron de malas a Michi. Su panza gruñó y ella siguió andando lentamente hasta la puerta para maullar por comida. Esa puerta, igual que la delantera, tenía otra puertecilla pequeña para uso de las mascotas. Un minuto más tarde, la gatita oyó unas pisadas que se dirigían hacia ella, retrocedió un par de pasos y, de pronto, la puertecilla comenzó a abrirse, pero se detuvo a la mitad. Branco







