Mundo ficciónIniciar sesiónEl gato sucio no le dio tregua a Michi. Tras arrojarla, se abalanzó sobre ella, pero la minina se puso de espaldas sobre el piso y, con las patas traseras, lanzó hacia atrás a su contrincante, que tenía el doble de su tamaño. Dando un giro en el aire, el felino cayó de pie, dándole la espalda a Michi. Esta, tras incorporarse, quedó de espaldas igual que su rival. Entonces ambos saltaron hacia atrás, dando media vuelta, y quedaron







