Mundo ficciónIniciar sesiónDurante media hora, Michi siguió buscando, desesperada, un método para poder bajar, porque ¡ya casi empezaba el juego de los Príncipes del Norte! De pronto, sintió una mirada acosadora que provenía del árbol de la casa de enfrente. Giró la cabeza y vio a cuatro gatos parados en sus ramas: se trataba de los dos gatonejos y los dos gatos que había vencido unos días antes. A Michi le entró la angustia y clamó







