Me encontraba en medio de un horno en llamas.
Un gran edificio se alzaba frente a mí, sus paredes derrumbándose y ennegrecidas por el fuego.
Detrás de mí, unos arbustos espesos ardían con un calor tan intenso que podía sentir mi piel ampollándose aunque no los estuviera tocando.
La gente corría por todas partes, sus gritos cortando el rugido del fuego.
Estaban cubiertos de llamas, sus cuerpos retorciéndose mientras intentaban apagarse.
Otros estaban empapados en un líquido de colores brillantes