El aniversario llegó como llegan todas las cosas honestas: sin anuncio, sin ceremonia, en una ordinaria mañana de martes que no pedía más de sí misma que ser la mañana siguiente a la anterior.
Me desperté antes que Ricardo.
Había estado haciendo esto con creciente frecuencia desde que comenzó el invierno; no el despertar temprano y ansioso de alguien que no puede descansar, sino el despertar temprano y deliberado de alguien que ha descubierto que las horas previas al amanecer son las horas más