CAPÍTULO CINCO
Milo
¡Bombones orgasmicos!
Una cosa era darse placer con su propia mano, eso si me costaba un mundillo llegar pero cuando lo hacía era...como darle por primera vez un sorbo al champán de chocolate, delicioso, pero lastimosamente se acababa tan rápido.
Este era otro mundo, otra galaxia.
¡Esa lengua!
Mi Dios.
— Oh mi...— susurre sin aliento mientras mi manos estaban firmemente agarradas a su cabello ¡es que tirar de este se sentía tan bueno! ¿sentirán lo mismo otras chicas? Porque