76. Un psicópata
Cássio
No sé por cuánto tiempo viajamos, solo sé que fue lejos. Muy lejos.
Mi mente intentaba captar los ruidos, intentaba mantenerse alerta. Cualquier cosa que ayudara a identificar dónde estaba, por si, de milagro, conseguía escapar.
Pero no hubo nada diferente. Nada que destacara.
El coche se detuvo algún tiempo después.
Sin aviso, ni frenada larga. Solo el motor apagándose y una mano firme en mi hombro.
«Baje.»
No me jalaron. No me esposaron. Ni cuerda, ni cinta. Solo la capucha todavía cub