- ¡Vamos! Necesitas un trago – me dijo Luca dándome una palmada en la espalda, yo sentía que estaba hundiéndome en el asiento del copiloto, el mundo a mi alrededor se había puesto gris, llegamos a mi departamento y bajo una caja con las botellas que sobraron de la fiesta, tuvo que arrastrarme arriba por suerte es muy fuerte, me senté en la sala y él se encargó de servir los tragos y se sentó en el sillón de enfrente, me acercó un tequila y me invitó a beberlo, lo tomé de un sorbo y le pedí uno