Nos acurrucamos desnudos, hasta que su teléfono sonó – Tu amiga ya no puede esperar, viene para acá…- me comentó - ¡No! no fue suficiente tiempo a solas…- le dije haciendo puchero – Dímelo a mí, creo que jamás tendré suficiente de ti – me dijo suspirando – Vamos a vestirnos antes de que Mel llegue y nos encuentre desnudos en la sala – me apresuró y se levantó, yo lo jalé de vuelta a mi lado – Solo un beso más…- le rogué, quería solo un minuto más del contacto de su piel, sin dejar de besarme me