Regresé a casa y me refugié en la habitación de Oliver, pensé que tal vez con él encontraría algo de consuelo para tanto dolor, ya tenía un rato ahí jugando en el piso con mi hijo, cuando Ana y Jesse tocaron, ni siquiera esperaron a que respondiera para entrar, mi hermana me abrazó por la espalda -Supimos lo que pasó con Mel… ¿Cómo estás hermano? – me preguntó y no pude contener las lágrimas -No estoy intentando recuperarla, Aldo también era mi amigo…Deseaba que fueran felices juntos…- le dije