- Aldo, no puedo lidiar contigo ahora, tengo prisa…- le dije pasando a su lado alejándome rápidamente de él - Sólo quiero hablar, regálame un par de minutos ¿A dónde vas? Puedo acompañarte y hablamos en el camino – comenzó a seguirme, en seguida me detuve y giré hacia él, extendí mi brazo y lo empujé del hombro para hacer espacio entre nosotros - ¡No! deja de seguirme, deja de hablarme, deja de buscarme, desaparece como lo hiciste antes y no vuelvas más… - gire de nuevo regresando a mi camino y