Temprano partimos a la iglesia para el servicio, ya habían llegado algunas personas, en su mayoría socios de negocios, muy poca familia, el retrato del padre de Suze a la cabeza del féretro parecía estarme observando, hacía que se me pusiera la piel de gallina; todo fue muy sobrio y solemne, Suze y su madre compartieron algunas lecturas, unas palabras de despedida y después se lo llevaron al crematorio.
Una vez que nos entregaron la urna, nos dirigimos a su casa con el resto de los dolientes pa