Tomamos asiento en la mesa y mi abuelo nos regaló unas palabras antes de empezar a cenar – Este año tengo mucho porque estar agradecido, después de mucho sufrimiento había perdido las ganas de vivir, luego mi amada Amelia me llamó de regreso a mi hogar dónde no sólo me reencontré con mi vieja familia, encontré esperanza y una razón para seguir, mi nieta y este muchacho me salvaron y ahora esta hacienda está de nuevo llena de vida y de alegría, mi esposa seguramente está feliz mirándonos desde e