-Me siento como una adolescente regañada- murmuré mientras subíamos las escaleras, risitas nerviosas se nos escaparon, al llegar a mi habitación nos detuvimos, Aldo se acercó con intención de besarme - ¡Respétame! – bromee y lo empuje para alejarlo, él tomó mi mano y me beso los nudillos, sonriendo se fue a su cuarto. Me tomé mi tiempo para arreglarme, quería que mi maquillaje y peinado quedaran impecables, un vestido blanco con estampado de flores rojas que hacían juego con mis labios, cabello