Estaba comiendo y Aldo me limpió con cuidado una mancha en la comisura de mi boca, su actitud atenta y cariñosa ya no pasaba desapercibida, cuando vieron que me dio a probar de su postre juro que vi a Mel a punto de atragantarse, sin embargo, no comentó nada, ni ella ni los demás, tampoco nosotros y me estaba poniendo ansiosa, no sabía exactamente qué estábamos esperando y tampoco sabía cómo decirles que ya estábamos juntos, me serví un tequila y luego me levanté a brindar con mi abuelo, estaba