—Sí.
Isabella asintió y analizó con calma:
—Si finjo mi muerte, cuando Gabriel venga a dar sus condolencias, podré quitarle su fortuna. Eso le pasa por querer aparentar ser un hombre profundamente enamorado.
—Después de fingir mi muerte, Elena no enviará más a Diego a molestarme. Estar constantemente vigilada por ella como si fuera un chicle es muy molesto.
—Y lo más importante, cuando Gabriel venga a Noruega para el funeral, podré hacer que Elena, que solo lo quiere por su dinero, no obtenga na