Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl cuarzo blanco de la isla de la cocina parecía absorber la poca luz ámbar que quedaba en la estancia, reflejando las sombras alargadas de dos figuras unidas por la misma sangre y separadas por generaciones de secretos familiares. Aleksei Volkov permanecía con la cabeza baja, apoyando los puños cerrados contra la superficie fría con tal fuerza que los nudillos se le habían tornado de un blanco fantasmal. Las murallas de hielo







