Al final, ya no duele... Su indiferencia, su silencio, su ausencia... Ya no duelen. Te olvidé, Annie; al fin te olvidé.
Un año había pasado desde aquél primer y último mensaje recibido; durante ese tiempo no había regresado al pueblo ni una sola vez, mi padre me comentó en un par de ocasiones que había visto pasar a Annie acompañada por sus amigos, en una ocasión con un chico rubio y un pitbull, seguramente era Nicholas, pero no me imaginaba ni a mi ex amor o al delegado siendo dueños de un per