Kentin me seguía sonriendo no solo con los labios sino también con la mirada, tenía los ojos llenos de esperanza y alivio mientras que yo no podía articular palabra ni mover un músculo. Mi pecho subía y baja violentamente y mis manos habían empezado a temblar, ¿por qué justo ahora y por qué justo hoy que era el último día de plazo para que Kentin regrese? Nicholas se adelantó y se puso delante mío, interponiéndose entre Kentin y yo.
—¿Qué pretendes? —le preguntó de mala manera. Kentin lo fulmi