Capitulo 30 Cínica.
Dias después, Aitana y Julián llegaban a Madrid y allí estaban esperándolos los dos cómplices con una cara de felicidad indescriptible.

Lautaro había insistido en que Julián se quedara con ellos hasta que el joven se pudiera acostumbrar a todo el cambio que experimentaría. En su imaginario, él era el novio de Aitana y no había manera de que alguien le hiciera cambiar de idea, ni siquiera Lucas.

_ Por favor papá, te lo ruego _ le dijo su hijo mientras esperaban que los jóvenes salieran _ te rue
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