Capítulo 21 — Quiero ver cómo te descontrolas delante de todos.
El mundo se redujo a un torbellino de manos, labios y palabras lascivas.
Las dos mujeres, ahora con nombres que mi mente apenas retenía, creo que se llamaban Luna y Sol, se enfocaban en mí con la destreza de unas artistas consumadas.
Yo me sentía un lienzo en blanco, completamente a su merced.
—Mírame a mí, Nadia —me ordenó la voz de Kilian, logrando que, en medio de mi torbellino de emociones, lo escuchara solo a él—. No dejes de mirarme ni por un solo segundo.
Abrí los ojos, nublados