La primera semana que Ethan no le escribió a Luciana fue la más fácil.
No porque fuera fuerte, sino porque todavía tenía inercia. La clase de disciplina que se parece a la dignidad cuando la miras desde fuera y se parece al miedo cuando la miras desde dentro.
Después de aquel martes, el teléfono se volvió un objeto con temperatura.
Lo dejaba boca abajo sobre la mesa del despacho. Lo guardaba en el bolsillo interior del abrigo. Lo apoyaba en la encimera del apartamento de Clerkenwell como quien