El fideicomiso secundario no estaba en la pared.
Ese era el problema y, a la vez, la razón por la que Ethan había tardado semanas en llegar hasta allí. La pared del dormitorio era el mapa de lo visible: Vanderbilt Corp, sus ramificaciones, los fideicomisos principales, los nombres que Richard repetía como si fueran leyes físicas. Era el sistema de alguien que se prepara para una guerra frontal. Lo que nadie —ni siquiera Richard— había revisado era lo que Eduardo Sterling había construido para de