La cafetería no tenía nombre visible desde la calle.
Solo el número en la puerta: 147, en metal negro sobre fondo blanco, con esa austeridad de los lugares que no necesitan anunciarse porque llevan suficiente tiempo ahí como para que quienes tienen que encontrarlos los encuentren solos.
Ethan llegó primero.
Pidió una mesa al fondo, lejos de los ventanales. No por estrategia. Por hábito: la posición que le daba visión completa del espacio sin ser el centro visible de él. La camarera dejó dos car