SOFÍA
El reflejo en el espejo me devuelve una imagen impecable, pero yo sé lo que hay debajo. Sé lo que me ha costado llegar hasta aquí. Me llevo la copa de vino a los labios, permitiéndome saborear el dulzor antes de tragar.
No estoy aquí por casualidad. No creo en casualidades.
Desde el primer momento en que vi a Lucía supe exactamente quién era. Su cara ya la había visto antes en fotografías. Una extraña en la vida de Dante, pero no una cualquiera.
Hoce toda la farsa de no reconocerla,