Lucía
—Es para la señora Lucía.
Las palabras del guardia retumban en mis oídos como una amenaza latente. Mi cuerpo se tensa al instante, y mi mirada se fija en la caja que sostiene entre sus manos.
Por fuera, parece un paquete común, envuelto con papel de regalo de color neutro y un lazo morado. Pero algo dentro de mí se enciende con una alarma silenciosa, como si mi instinto supiera que hay algo más bajo esa aparente normalidad.
Miro a Dante, esperando que su frialdad habitual me dé alguna señ