Mundo ficciónIniciar sesiónNos quedamos unos días en Granada, en casa de mi suegra, Zuleima, una mujer que era todo un ejemplo de superación. Se había casado con Farah su esposo y vivían juntos en aquella casita, junto a sus dos pequeños. Pero aún así, parecía que ella no había olvidado a su antigua familia, y recibía noticias de un informante al que no quería







