Simón frunció muy enojado el ceño.
El golem todavía no había aparecido, pero el poder liberado ya era terrible.
Parece que Sergio también es tan formidable como dicen.
En ese momento, Sergio juntó las manos, con grandes llamas espirituales ascendiendo desde su cuerpo hacia el cielo, gritando en voz muy alta: —Dios del Caos, ¡muere!
La energía espiritual frenética llenaba la cima de la montaña.
Y desde la grieta espacial, El golem que Sergio mencionó asomó su cabeza aterradora.
Era una criatura g