Pero en ese momento, Milagros agitaba frenéticamente su varita, gritando muy descontrolada: —La mano oscura.
Al instante, en el remolino formado por la esfera de energía oscura, apareció una enorme mano negra.
Esta mano, junto con el brazo, parecía la espeluznante garra de un demonio, con al menos un metro de grosor y garras de varios centímetros de longitud.
Todo el brazo y la mano estaban grabados con numerosos y apretados glifos, destellando con luz, generando así un poder increíblemente ater