Dámaso también estaba ligeramente enfadado. Si no fuera por su hijo en manos de este individuo, ya lo habría matado sin piedad.
Sin embargo, después de tantos años, su astucia no era algo que cualquier persona común pudiera comparar. Pronto se calmó y dijo muy sensato.
—Joven menor, puedes hacer cualquier solicitud, y haré todo lo posible por satisfacerte. Pero si continúas, será un delito muy grave. Debes tener en cuenta que el gobierno no está ocioso. No te sientas invulnerable solo porque er