Dentro del laberinto de deseos.
Innumerables mujeres hermosas se transformaron instantáneamente en asesinas, sus sonrisas seductoras, aún radiantes de belleza.
Pero las afiladas cuchillas mentales en sus manos apuntaban con fuerza a las vulnerabilidades de Simón.
El palacio se derrumbaba, las enormes rocas caían con ímpetu, y las llamas espirituales ardían, dirigiéndose hacia Simón.
En el suelo, surgían numerosos brazos retorcidos, enredándose alrededor de las piernas de Simón, intentando atarlo