En un instante, el escenario cambió por completo y todos aparecieron de repente en una vasta y desolada llanura.
La llanura se extendía hasta donde alcanzaba la vista, con pies hundidos en tierra amarillenta y tormentas de arena llenando el cielo.
Y en las cuatro esquinas, a cientos de metros de distancia en las direcciones este, sur, oeste y norte, cada una sostenía una gran estatua de cien metros de altura.
Estas cuatro estatuas de tierra, cada una vestida con armadura y empuñando una gran hac