En casa de la familia Leo.
La familia de Leo trataba a Simón como si fuera el centro del universo, rodeándolo en el sofá, sirviéndole té y atendiéndolo con gran empeño.
Simón les pidió a todos que se sentaran y dijo: —Hablemos, ¿qué planean hacer?
—Seguiremos sus instrucciones, maestro. Solo díganos qué hacer, respondió Leo con gran respeto.
Simón reflexionó por un momento y dijo: —Es un asunto familiar tuyo, deberías decidirlo tú, pero la familia Espinoza debe ser castigada.
La familia Espinoza