En un instante, un gigante de fuego de dos metros de altura, emanando un calor asombroso, apareció frente a él y corrió frenéticamente hacia Simón.
Tras crear este demonio de llamas, Elio escupió violentamente una bocanada de sangre, debilitándose completamente.
Había agotado toda su energía espiritual, luchando con todas sus fuerzas.
En ese momento, Simón soltó un grito feroz, y una fuerza terrorífica y opresiva estalló de su puño, encendiendo llamas de poder.
—Insignificante.
Con un grito de S