Oliver al escuchar estas palabras se enfureció de inmediato.
La familia Beltrán en Brisamar también eran comerciantes de renombre, y nunca habían sido insultados de esa vil manera.
Sin embargo, sabía que enfrentarse a estos soberanos locales no era nada fácil, especialmente en este lugar donde su autonomía era significativa, incluso más poderosa que en otros lugares.
Respiró muy hondo, conteniendo su ira, y dijo: —¿Cómo deberíamos dirigirnos al joven?
—Bueno, bueno, soy Baltasar Serrano. Si no