Simón entró al sexto nivel subterráneo y observó cómo la red de alambres metálicos que cubría la enorme roca había sido elevada hasta el techo. De pronto, escuchó un chisporroteo eléctrico: la roca estaba siendo sometida a una fuerte corriente, lo que generaba un campo magnético mucho más intenso. En ese mismo instante, desde todas las direcciones, le lanzaron una lluvia de flechas.
Con agilidad, Simón activó su escudo de luz, que lo protegió tanto de las flechas como de los efectos del campo ma