Simón percibió la inmensa perturbación de energía espiritual que emanaba del cuerpo de Santificado, lo que le hizo fruncir levemente el ceño. —No esperaba que hubieras alcanzado un nivel tan cercano al Reino del Rey. Eso me ha tomado realmente por sorpresa.
—Hum,— soltó Santificado con una risa fría. —En este mundo, hay muchas cosas que desconoces. Te aconsejo que entregues el artefacto sagrado antes de que pierda por completo la paciencia. De lo contrario, te aseguro que mataré a todos los que