Cada practicante de las artes místicas siempre busca hacerse aún más fuerte. La fama, el poder y la posibilidad de incrementar su fuerza son deseos irreparables para ellos. Sin embargo, son cosas que muy pocos lugares pueden ofrecer, y el grupo Fuente Verde es uno de esos pocos que pueden proveer tales incentivos, lo que lo convierte de esa manera en una atracción innegable.
Con estos dos grandes atractivos, Pelayo estaba convencido de que nadie, ni siquiera Simón, rechazaría la valiosa oferta