En la oficina ubicada en el último piso del edificio de Tecnología Lantech, Zarek y Dorian permanecían de pie, tensos, mientras Pelayo, sentado frente a ellos, giraba su silla con un aire algo relajado. Con una sonrisa malintencionada en el rostro, Pelayo preguntó: —¿El pez ha mordido el anzuelo?
Zarek y Dorian se miraron, y la expresión de miedo que compartían era inconfundible. Zarek, con una señal clara de sumisión, respondió tímidamente: —Señor Pelayo, sí, el pez ya ha mordido. Pero....
—Per