Lucas no esperaba que el monstruo, en esta situación, pudiera lanzar un ataque tan aterrador. En este momento, su energía espiritual estaba casi agotada y no podía resistir por más tiempo.
Sin embargo, no se rindió. Rugió con gran ferocidad, liberando su última ráfaga de poder espiritual. Las llamas en su cuchillo de superaleación se encendieron nuevamente, dirigiéndose hacia el monstruo.
En el último momento, Lucas no renunció. Ni siquiera pensó en huir. Utilizó su última fuerza para un enfren