—Originalmente, tenía planeado encargarme de ustedes, esas alimañas de Bastian, en tres días...
—Pero ya que han decidido venir a mí, la verdad, no me molesta acabar primero con el brazo derecho de Bastian.
—Eso sí, será mejor que se den prisa. No me gusta esperar demasiado, y si interrumpen mi hora de almuerzo, me pondré de muy mal humor. Y créanme, no querrán verme enojado.
Tras estas palabras, el aura de Simón cambió de forma abrupta. Una presión intensa llenó el ambiente, haciendo que el hom