Cuando Simón se enfrentó a Herculano en el pasado, después de eliminarlo, sacrificó algunos de sus objetos.
Esto no solo le otorgó una gran parte de la Gracia Divina, sino que además le dio una habilidad inesperada... la búsqueda del alma.
Esta maravillosa habilidad le permitía, a costa de un gran consumo de energía, acceder a las memorias de una persona viva y buscar en ellas toda la información que necesitaba.
Dado que la habilidad requería un enorme gasto de recursos y no siempre era del to