—Entonces, ¿qué es lo que deseas al venir a verme?
—¿Buscas justicia para esos que mencionas, deseas mi vida, o acaso quieres obtener algo de mí?
Mirando a Simón, que se mantenía sereno en el sofá frente a él, Eudaldo habló con calma y un semblante bastante tranquilo.
—El hombre honorable ama el dinero, pero lo adquiere de manera justa…
—La verdad, no necesito dinero, ni estoy interesado en ese dinero manchado de lágrimas y sangre ajenas. Tampoco estoy aquí para hacer justicia.
—Hoy, solo he ven