Ricardo se sentó cómodamente frente a Simón, con una mirada llena de dudas.
A Simón le parecía familiar, pero no lograba recordar dónde lo había visto.
Sin embargo, Simón lo reconoció de inmediato. Ricardo, se encontraba distraído con sus pensamientos sobre Paula e Irene, lo había pasado por alto.
Al escuchar las palabras de Simón, Ricardo vaciló por un momento.
No importaba, una vez que alguien llegaba a él, salir de ese lugar no era una opción. Sus subordinados no estaban ahí para nada.
—Bien,