Oswaldo y Gael, junto con su equipo, estaban listos para llevar a cabo una operación de limpieza, aprovechando así la presencia de Simón.
Poco después, Oswaldo, acompañado por los tres hermanos de la familia Balderas, entró en el salón.
Simón muy tranquilo se levantó para recibirlo, ya que, a pesar de ser el gobernador, Oswaldo estaba en una posición equivalente a la de un alto funcionario provincial, por lo que se debía mostrar absoluto respeto.
Oswaldo y Simón se dieron la mano y se presentar